Paseando por Milán este pasado Junio las redactoras del Tapeador encontramos un sitio pequeño. encantador, con buena pinta y lo más importante: lleno de italianos. Fue una opción inteligente y fantástica, ahí va la experiencia:
El sitio no era absolutamente nada formal, tenía solo 4 ó 5 mesas fuera y aunque el tiempo en Milán es algo inestable la temperatura era agradable y decidimos la tranquilidad de la calle mejor que el salón interior. Los manteles como podéis ver eran una carta de papel y poseían amplia variedad gastronómica; pero lo más interesante era una pizarra que tenían con el "menú del giorno" en la que ofrecían diferentes platos muy apetecibles.
Me gusta probar la gastronomía de la zona, pero no queríamos más pizza ni más pasta con salsa de tomate o digamos poco elaborada, nos apetecía algo más especial y acertamos de pleno.
Para abrir boca pedimos una ensalada con queso feta y pepino que estaba riquísima, tenía aceitunas negras, tomate y cebolla, vamos que básicamente era una ensalada griega. El queso era fuerte (como debe ser el feta) y se deshacía en la boca, la trajeron perfectamente aliñada con su aceite de oliva y vinagre balsámico de Módena (que está muy cerquita de Milán).
Para comer después de darle muchas vueltas porque todo era más que apetecible me decidí por los Tortiglionis a la carbonara, un tipo de pasta cilíndrica parecida a los macarrones, con la salsa carbonara tradicional (huevo y panceta). Estaban deliciosos, si bien he probado varias veces la panceta italiana y es un poquito salada, por lo que le da a los platos un toque salado, no obstante estaba en su punto, crujiente la panceta y con pimienta molida por encima.
Mi compi se atrevió con los Tagliolini meri ccon gamberi y asparagi, resultó ser una pasta casera, parecido a los espaguetis pero negros, con espárragos y gambas, estaban realmente para chuparse los dedos, el sabor era muy parecido al de un revuelto de espárragos, pero con pasta en vez de huevo; un acierto total.
Aunque estábamos hasta arriba nos convencieron para pedir un postre y pedimos un merengue; yo no soy dulcera pero era espeso y contundente y a mi pareja le gustó mucho; no pudimos terminarlo, obviamente.
Con las bebidas incluidas la comida nos salió por 14€ por persona, lo cual es bastante asequible para tratarse de Milán y además teniendo en cuenta que comimos cómo reinas, así que no dudamos en recomendar el sitio sin dudarlo.
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