Cuna·2

El Tapeador se adentra hoy un poquito en una de las calles más bonitas de Sevilla para mostraros el restaurante Cuna·2, situado -como bien su nombre indica- en la calle Cuna nº2.
Antes de comenzar, un poco de historia: el edificio en el que se encuentra este restaurante es excepcional y espectacular. Es una casa palacio construida por Aníbal González entre 1918-1920. En el proceso de transformación a restaurante, la cadena Baco respetó la estructura original del edificio, por lo tanto los suelos y los azulejos que actualmente se encuentran son los originales.
El 5 de diciembre de 2011 se inauguró este precioso restaurante en Sevilla dividido en tres plantas y una terraza. En la planta baja se encuentra la recepción y tres salas para tapas y raciones. En la planta primera y segunda se encuentra el salón del restaurante y salones privados a partir de ocho comensales. La terraza es independiente y está abierta al público para que todo el mundo pueda disfrutar de sus fantásticas vistas.
En este vídeo podéis ver el día de su inauguración.

Ensalada de láminas de bacalao. Cuna 2. El Tapeador Surtido ibérico. Cuna 2. El Tapeador. Éste es un restaurante que me encanta pero debido a sus precios no puedo ir tanto como me gustaría. Es el enclave perfecto para reuniones familiares, de fin de curso, reuniones de empresa.... La última vez que estuve fue con motivo de la celebración de fin de curso del taller de cine en el que he estado todo el año. Como hemos aprendido mucho y hemos sido muy buenos decidimos darnos un homenaje por todo lo alto. Y no encontramos mejor lugar que Cuna·2.

El menú que os voy a presentar lo habíamos contratado previamente. Eramos más de cincuenta personas y pagamos 35€ cada uno con las bebidas incluídas. Fue una cena estupenda y aún hoy no tengo palabras para describir los exquisitos sabores de algunos platos. ¡Comencemos!

Pavía de bacalao y tortillitas de camarones. Cuna 2. El Tapeador

Como entrante y por cada cuatro personas nos pusieron un surtido ibérico con jamón, caña de lomo y queso; una ensalada de láminas de bacalao con aguacate y vinagre de módena y una fritura compuesta por pavías de bacalao y tortillitas de camarones. No sabría decir qué fue lo que más me gustó. El surtido estaba espectacular;  la ensalada era una mezcla de sabores increíble en la que ninguno sobresalía más que otro y la fritura estaba en su punto justo tanto de rebozado como de fritura. Yo no soy muy amiga de las pavías -pero las de la cadena Baco me encantan- aunque sí muero por las tortillitas de camarones y más ricas imposibles.

Y cuando ya pensaba que no podría comer más porque no dejé ni un cachito de tomate en la bandeja llegó el plato estrella de la casa: el bacalao. Nos dieron a elegir entre bacalao al pil-pil, bacalao confitado y una carne que no recuerdo cuál era. Por recomendación de la casa elegí bacalao confitado y creo que fue la mejor elección de la noche. Dos lomos de bacalao confitado sobre lecho de salsa de tomate frito natural. Exquisito no, lo siguiente. Aún me estoy relamiendo de gusto. ¡Qué rico! Es el plato estrella del establecimiento y lo recomiendo encarecidamente. Estoy deseando volver a ir a Cuna·2 para pedirlo de nuevo.

Bacalao confitado. Cuna 2. El Tapeador.

Y aunque cuando El Tapeador sale de tapitas no suele tomar postre, esta vez para romper la tradición sí lo tomé. Tendría que haberme quedado recordando el sabor del bacalao. Nos dieron a elegir entre brownie de chocolate, sorbete de limón o fruta natural. Como soy super fan del chocolate, no me lo pensé dos veces ¡brownie! Mala elección. Era una combinación extraña caliente-fría entre brownie y coulant que no terminó de convencer a nadie. En cambio, todo el mundo decía que el sorbete estaba riquísimo.

Después de la cena subimos a tomarnos una copa a la terraza para disfrutar de las vistas y del buen tiempo sevillano. La terraza es súper bonita y está muy bien decorada al estilo árabe. El problema es el excesivo tiempo que tardan en atenderte y servirte, la poca variedad que tienen tanto en bebidas como en refrescos y que no tienen tirador de cerveza o botellines en la terraza. Creo que estos detalles desmerecen mucho a la terraza. Por mi parte, sí quiero ser una asidua del restaurante pero no así de la terraza. Las vistas merecen mucho la pena pero no el servicio.

Y antes de terminar, me gustaría hablar del servicio del restaurante. Tuvimos a cinco o seis camareros para nosotros solos, pendientes en todo momento de que no nos faltara comida ni bebida, aconsejándonos según nuestras preferencias y haciendo cambios en determinados acompañamientos para las personas con algún tipo de alergia o intolerancia. Un servicio de diez. Chapeau!

Comentando con algunos amigos las maravillas de este lugar me han recomendado también las croquetas de coco, langostinos y albahaca. No las  he probado pero volveré. Me queda una larga carta por experimentar.

Y por todo esto nuestra valoración es



1 comentarios:

 
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